No se tomen estos comentarios sino como son, como los que salen cuando se discrepa (aunque respetando), con seriedad, con alguien que (al no tener otro discurso) toma como potestad el carcomido recurso del totalitarismo envejecido, retorcido, enmohecido, rojizo y desgastado.
Hablemos por ejemplo de José Blanco, quien rezuma tanta acritud y tanta espuma envenenada contra el PP como puede acumular un buque de alto tonelaje; se diría que lleva a sus espaldas una espina tan molesta (al igual posiblemente que su superior en filas, Zapatero), que no puede dejar de ver en Rajoy a un contrincante fuerte y tan pegado a su trasero político (al de su “equipo”) que es como si se tratara de una “garrapata” “porculera”, incomodándole más que una almorrana en plena erupción. El Blanco, es como el ariete del Psoe; es al Psoe como la corteza al melón; pero, para el Psoe, sus “argumentos” y su “plataforma”, porque para un gran sector social y para un gran número de ciudadanos, es como el efímero perfume de una imitación mal conseguida...
...¿De qué medicina puede hablar contra Rajoy, un personaje de la enjundia y credibilidad que inspira el tal Blanco, con todos los respetos (con todos los respetos que el no tiene...)? ...Cada vez que este hombre habla, como se dice vulgarmente, sube el pan. Parece que lo han colocado en tal papel sólo para despotricar contra la oposición y para ejercer de vaselina en los momentos de agarrote partidista; es como si lo sacaran a la palestra cada vez que su equipo quiere enturbiar algo, desviar la atención por algo o simplemente para figurar... Y aunque sólo fuera para eso, sería mejor mantenerlo callado, a lo mejor se conseguía “mantener el precio del pan”.
...El PP está pasando sus encrucijadas, como las pasa cualquier formación política; con más repercusión que si se tratara de una formación minoritaria, por ser precisa y evidentemente, más importante y relevante en cuanto a representación y protagonismo parlamentario, de no ser así sus quimeras habrían pasado o estarían pasando sin pena y sin gloria en cuanto a atención mediático-social. Pero, las cosas, necesitan su curso, sus discrepancias, sus encontronazos, sus contrapuntos, sus divergentes posturas, y para eso están las reflexiones, los diálogos y las discusiones intra y extra partidistas; pero nadie debería (ni tan siquiera, o mejor menos, el señor Blanco) erigirse en “médico” en cuestiones de intimidad tan profunda, toda vez que cuando ocurrió enfermedad en sus entresijos hubo tonos de toda índole y descomposiciones... Es por lo que no sólo no se debe inmiscuir nadie en la casa y cuestiones de nadie, y menos cuando se ha tenido “ropa sucia que tender”, en la suya propia... (Nitomarco)
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