5 de agosto de 2009

Delincuencia y conductas sociales.

"... conductas sociales"
¿Qué pasa en España últimamente?, ¿cuál es el revulsivo que provoca niveles de delincuencia con dosis de violencia excesiva, salvajismo, y síntomas de una debilitada educación en valores y en respeto, rayando lo prudente y “razonable”?, ¿funcionan las políticas de educación, las políticas de cultura, las políticas de respeto social, las políticas de juventud, las políticas de convivencia, todas, a la sazón, de jurisdicción y responsabilidad principal de los gobernantes?, y puestos a plantearnos interrogantes sobre lo que funciona, no funciona, funciona a medias, o funciona tarde, mal y nunca, cabe plantearse qué es lo que condiciona tanto y al tiempo favorece o revoluciona a la sociedad para que se sitúen los niveles de mala praxis de las conductas sociales en extremos tan fuera de orden.
La realidad social es concisa en patrones de conducta y si esos patrones no disponen, o no en la suficiente medida, de calidad y cantidad de mecanismos que regulen los comportamientos en la convivencia de los individuos, el orden social se desboca y sobrepasa los límites permisibles haciendo que la calidad de convivencia poco a poco sea preocupante y por ende “incontrolable”.
Cierto es que las sociedades modernas -sin que por ello haya de haber relación causa-efecto- conviven codo con codo entre el orden y desorden de sus gentes; pero, por ello mismo es por lo que deben disponer de atajos para poderle a la irracionalidad con racionalidad, a la agresividad con el equilibrio, al desorden con el orden, a la delincuencia con una justicia efectiva, a la pérdida de valores, con una educación precisa, clara, de horizontes ni partidarios ni partidistas, rica en contenidos humanos y argumentos verdaderos de igualdad en equidad; en suma, políticas sociales, de igualdad y educativas con argumentos serios de pluralidad y universalidad, que intenten romper los desequilibrios propios de deficientes políticas de empleo protegiendo los sectores más desfavorecidos y actuando para que el desempleo no dormite por inercia en el vagabundismo obligado y consiguientemente en la tentación delictiva...; en suma, con principios éticos y morales que enriquezcan al individuo para que su hacer social contribuya a la estabilidad y buena salud de la convivencia.
Sino lo anterior se puede caer en dejadez, por pura inercia, pensando que las soluciones lloverán como maná..., tanto en lo político, lo económico, lo educativo, lo jurídico, lo social y que al igual que un parto, es cuestión de nueve meses.
Es evidente que el ciudadano se pregunte, ¿qué falla?, ¿quién falla?, ¿por qué se falla?; y, ¿funciona el sistema político?, ¿funcionan los gobiernos de turno?, ¿se mira el populismo y el voto más que las soluciones razonadas y razonables?, ¿están a la altura de las circunstancias los sistemas jurídicos, y, en el mismo orden, están a la altura oportuna y pertinente quienes deben llevar y tensar las riendas de la sociedad a la que representan y a la que se deben? (Nitomarco)

2 comentarios:

Diesel Jeans dijo...

Thats the way, keep posting..

Arun dijo...

Superb blog..