Ante un panorama económico tan poco halagüeño, tan torticeramente desdibujado, tan maquiavélicamente utilizado, tan absurdamente mantenido, ¿qué puede pensar el ciudadano candidato a paro, aspirante a subsidiado y empobrecido de forma tan “suave” y “graciosamente” engañado?. Claro es que todo quis-que tiene derecho a hacer de su pensamiento un sayo, faltaría más, pero eso, no es óbice para discernir en el pensamiento entre lo políticamente coherente y lo que arrastra a la depredación más salvaje de la estabilidad económica de un país. Esto tiene tantas lecturas como uno quiera. Si se prefiere ver el desastre económico de color de rosa, véase, que se quiere ver en estrellitas de colores y fuegos artificiales, pues véase también, que se opta por ser sensato y retirarle la confianza al que gobierna en este desgobierno, pues acierto seguro. Desde luego está quedando claro que aspirante a gobernante puede ser cualquiera, que gobernante puede ser cualquiera en igual modo; pues a la vista está que para desmoronar de un soplo las garantías económicas de un país, no hay que ser ni instruido, ni de ciencias ni de letras, sólo hay que tener arte para despilfarar, actitudes para acelerar la destrucción de empleo, visión clara para debilitar la fortaleza industrial, insolidaridad para vaciar el bolsillo de los maltrechos ciudadanos, habilidad para el escapismo, y, ¿por qué no?, pachorras para respirar el tufo del soplo. (Nitomarco)
14 de septiembre de 2009
El tufo del soplo.
Publicado por
Nitomarco
Ante un panorama económico tan poco halagüeño, tan torticeramente desdibujado, tan maquiavélicamente utilizado, tan absurdamente mantenido, ¿qué puede pensar el ciudadano candidato a paro, aspirante a subsidiado y empobrecido de forma tan “suave” y “graciosamente” engañado?. Claro es que todo quis-que tiene derecho a hacer de su pensamiento un sayo, faltaría más, pero eso, no es óbice para discernir en el pensamiento entre lo políticamente coherente y lo que arrastra a la depredación más salvaje de la estabilidad económica de un país. Esto tiene tantas lecturas como uno quiera. Si se prefiere ver el desastre económico de color de rosa, véase, que se quiere ver en estrellitas de colores y fuegos artificiales, pues véase también, que se opta por ser sensato y retirarle la confianza al que gobierna en este desgobierno, pues acierto seguro. Desde luego está quedando claro que aspirante a gobernante puede ser cualquiera, que gobernante puede ser cualquiera en igual modo; pues a la vista está que para desmoronar de un soplo las garantías económicas de un país, no hay que ser ni instruido, ni de ciencias ni de letras, sólo hay que tener arte para despilfarar, actitudes para acelerar la destrucción de empleo, visión clara para debilitar la fortaleza industrial, insolidaridad para vaciar el bolsillo de los maltrechos ciudadanos, habilidad para el escapismo, y, ¿por qué no?, pachorras para respirar el tufo del soplo. (Nitomarco)
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Etiquetas: paro
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