25 de octubre de 2009

Credibilidad cero , parches y remiendos.

"...que esta crisis la paguen los de siempre"
Y no lo da ningún termómetro de encuesta, el gobierno Zapatero entra en estado de credibilidad cero, lo evidencia el pulso de la calle, el de la panadería, el de los adoquines, el del bar, el del parque, el del rellano de las comunidades de vecinos; ...el extracto de las cuentas del español medio, el del parado, el del votante, el del soportador de impuestos en suma; aunque como siempre, en el conjunto de la ciudadanía incrédula, no se encuentran la ciudadanía socialista, lo cuál es evidente y de pura lógica; pero, un asomo de cambio de tendencia, y un asomo de hastío, y puede que hasta de indiferencia, va dejando ver como va creciendo el desengaño.

Credibilidad cero, el oportunismo progresista de la pasarela, la moda y el populismo ha entrado en recta de frenada, y la propia desaceleración del conformismo pone al Psoe de Zapatero, en los umbrales de credibilidad cero.
El pescado está vendido, sólo hace falta orden, orden que en el ídem de prelación, los grupos de la oposición, manos a la obra, hagan una oposición real en beneficio del país y sus ciudadanos, todo, menos consentir que se siga haciendo de la cruda realidad una lectura de falsa fantasía y de absurdos y retorcidos argumentos, todos, así lo percibe el ciudadano de a pié, de espaldas a salir de esta crisis, y todo por la atractiva poltrona.
Con un diálogo social roto, con unos sindicatos acomodados en su nube de algodón y su inmovilismo pro-laboral, haciendo demagogia, alguno, con ridículos silogismos palmípedos; y, con un gobierno que exterioriza su tranquilidad de huelgas y confrontaciones sindicales diciendo sentirse plenamente alineado con ellos, ¿cómo no?. Con unas cotas de desempleo, que ni han mejorado, ni hay visos de ello; y, aún así, en esa irrealidad fantasiosa del gobierno, se airea como un cambio, leve, pero cambio, dicen, en la tendencia de los números arrojados por la EPA, nunca más lejos de la realidad, y todo ciudadano sabe de la temporalidad del trabajo veraniego, que no es sino eso, temporalidad, para nada argumento de consistencia en descensos de paro, lo que quita veracidad a los números.
Con un apretón de cinturón, “...porque “no” van a consentir, Zapatero y su gobierno, que esta crisis la paguen los de siempre”, con un apretón de cinturón, insisto, que de manera gravosa pone contra las cuerdas a cientos de familias, pequeñas y medianas empresas, que no sólo quedan bajo la presión fiscal, sino que, además, empiezan a sufrir en sus propias carnes su propia defenestración económica. Con todo esto y mucho más, no pueden, los grupos de la oposición quedarse de brazos cruzados, haciendo la cama a un gobierno que negando primero y reconociendo tardíamente después esta crisis, no lleva camino ni de aminorarla, ni mucho menos vencerla, por desgracia, toda vez que el tiempo perdido en la negación y en el reconocimiento, es el que está, entre muchas cosas más que forman parte del atrezzo socialista diario, posiblemente, pasando factura, obligando a dar palos de ciego y de improvisación permanente, lo que desemboca en una gestión equivocada para desactivarla. Esto, es claro que debe resultar molesto oírlo y hasta exasperará la sombra permanente de tales argumentos; pero son los que hay, y cuando se carece de improntas efectivas para dar solución a los problemas, lo acertado debería ser, una vez que no se tiene la generosidad suficiente para reconocer los errores cometidos, dejar paso a quienes tengan la capacidad suficiente y necesaria para poner remedio a tanto tiempo perdido. ¿Quién?, una amplia oposición que con independencia de sus “colores”, sus intereses, y sus ambiciones, a la vista de la escasa resolutividad del gobierno frente a la que está cayendo, no debería permanecer más tiempo a la espera de anuncios hoy, mañana y pasado, improvisaciones, limosna, parches y remiendos no conducentes, según se está viendo, sino a hacer más grande cada vez el cráter de una economía ya excesivamente maltrecha. La oposición parlamentaria, con las excepciones que “previo paso por caja” han posibilitado el primer trámite de los PGE para el próximo año, no puede dar por cumplido su papel y su deber en el capítulo de presupuestos, sino que debe hacer ver al ejecutivo su error y reconducirlo hacia la razón de unos presupuestos que sean garantes de recuperación económica, y no de hambre para hoy y más hambre para mañana. En este punto pues, la oposición, en pleno, debería, quizás, invitar al presidente y su equipo a “tomarse unas vacaciones” y dejar hacer a quienes la ofuscación no les ciega.