Razones de un chiflado.

Bajo la lluvia ,escondido el sol y tapado por los paraguas que cubren los rostros de sus usuarios en un baile de sube y baja al son del ritmo con el que intentan esquivar los charcos que a modo de cazuela se han formado por las quebradas baldosas de las aceras y otros huecos propios del deterioro al paso del tiempo, en su abandono natural, fruto de un selectivo cuidado de mantenimiento en cuestiones de urbanismo local, se hace melodía el chapotear del paso de los viandantes. La objeción sobre baldosas y oquedades, que no es de conciencia, es asunto de consideración “nacional” y no valen puritanismos, así como tampoco hay mala intención en sacar los colores al “turno de oficio”... Esto es trivial, lo de los paraguas, lo de los charcos lo del oficio, ...¡claro está que está ahí!, pero por insustancial es mejor dejarlo estar, de todas formas, el mantenimiento es eso: “mantén “i” miento”.
En el arte de estar chiflados, esta eso, el arte, el arte de estar, porque no es lo mismo estar, que no estar, como tampoco lo es estar, estando. Hummmm, ¡original razonamiento!, ...y ya estamos otra vez, “razona y miento”, aquí se invisibilizó la y como que intencionadamente ha decidido padecer un síncope, o una lipotimia, o un quitarse del medio por eso de que nadie le ha dado vela en el entierro. Pero el arte es arte, desde la óptica de un chiflado, en eso no miente, quiere decir no hay fraude con la i ni con la y, estar chiflado no es ningún invento ni treta para despistar los quehaceres y obligaciones de la mente pensante y razonadora ...Como llueve, el agua resbala por la tela convexa de los paraguas y hace gotera sobre el hombro del vecino de cola a la espera del autobús, uno cada media hora, no se inmutan ni el vecino ni el paraguas, tampoco protesta el hombro a no ser que lo haga su dueño que de suponer lo hará cuando la humedad lo obligue, porque el autobús, ...no llega. ¡Casualidad!, un charco sin disimulo espera que el autobús lo airee, ...llega, en súbito movimiento los viajeros de espera sacan su culo hacia atrás en intento de evitar el impacto de las babas del charco que por aproximación para el impulso les bañan la cara , ¡plafffff! ...churretes de barro, exabruptos, palabrajos y gusarapos, ...estaba visto y pronosticado el impacto y el cabreo, cosas del arte del “mantén “i” miento”, de la climatología, del tiempo de espera y del charco.
Barrillo sobre la calle, charcos y paraguas cerrados ya pues la lluvia amaina; sale el sol, ¡mira! con paraguas en la mano, ¡eso es de chiflados!, el paraguas para la lluvia, no tiene sentido pasearlos en un día soleado, como no sea en la intención de usarlos de sombrilla, o de bastón, ¡cada cual hace lo que le viene en gana, ...mire usted!, ¡o no mire!, en ese caso sería ¡no mire usted!, ...dice él.
...El autobús ha hecho riza en la cola de espera, entre los que ha bañado que han huido en estampida y los que han subido a él, la parada parece un desierto urbano, ¡qué limpieza! ¡y sin mantenimiento!, ...momento idóneo para leer el periódico sin empujones ni gorrones de lectura.
...Desde otra perspectiva, la calma de un día lluvioso cuando la lluvia es llanto sereno de las nubes que la dejan deslizarse en gracioso ejercicio deshilachándose en briznas que invitan a dejarlas que acaricien la cara, es como un espectáculo de nostalgias y recuerdos. Hasta se pueden evocar pensamientos y reunirse con ellos, como la noche pasada ¡que los reunió a todos! y una excitación, como cuando llueve a cántaros, incontrolada en la cantidad e incontrolable en la calidad, ¡como una tormenta!, ...fue creciendo. ¡Ahora caigo!, dice ...¡el oporto, el oporto! y las ganas..., al final, nos acostamos todos juntos...diossss!!, juntos ellos, el oporto, las ganas, la tormenta, la lluvia, la excitación, las nostalgias, los recuerdos, el ejercicio, la cara, las briznas, el espectáculo... ¡válgame la vida, ...qué pifostio!
Al día siguiente de haberse acostado, es obvio, con la mente en “posición” onírica, por una rendija de su azotea atisba que en aquel pifostio habían estado además los pensamientos conocidos, los nuevos, los que le gustan, los más difusos... los que terminan confusos, los que se quedan a medias, los atrevidos, los que se esconden bajo el edredón avergonzados y avergonzantes, los motivados, exagerados... los que se “le fuman”, los que queman!!! ¡Curioso!, ¡y nadie llevaba paraguas!, claro que en la cama para qué, si ahí no hay que esperar el autobús, ni llueve, ni hay charcos, pero ¿qué tiene que ver un paraguas con los charcos? ...¡Ay, nostalgia, ¡qué estrecha parecía, se dice, con el oporto mi cama y con todos ellos...ellos...ellos...ellos...mis pensamientos, los días de lluvia, el sol, mi azotea cansada, mis cosas, mis causas y sin paraguas!
...Y luego dirán que no hay razones para estar chiflado. ¡Mire usted!...

Comentarios

  1. Me gusta. Sin embargo, pienso que le falta estructura.

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