Chiflado y rechiflado

La vida, ...afanados todos por saber de todo y de todos, por dominar y dirigir todo a nuestro antojo a veces nos inclina a no ver nada en plena claridad y percibir lo imperceptible en absoluta oscuridad así el chiflado diría en convencida conclusión que ahí podía estar el quid de la teoría de la luminosidad de la vida con sus opacidades y sus penumbras, sus verdades y sus enredos, sus caminos y sus atajos, sus enigmas, sus éxitos y sus fracasos, sus problemas, todos ingredientes, claro está, del ser o no ser, existir o subsistir, afirmar o negar, admitir o dudar, y en este punto nada mejor que reflexionar: “yo pienso, luego existo”. ...Es así, la vida en su existencia no pide permiso para traernos a sus aposentos, nos chista, nos embauca y ¡ala!, ¡ya estamos todos en medio!, le da lo mismo que seas chiflado, estés o te lo hagas, ella nos pone el chip y a medrar como puedas con tus problemas, los que te busques, los que te encuentren o los que te regalen, eso si, a estos últimos es mejor tenerles respeto.
...La plaza de la vida en la existencialidad de sus causas y sus efectos como lugar de reunión de chismes, trivialidades, razones importantes e importadas y aventuras universales de las gentes espera el revolotear de ociosos, curiosos, solitarios, eminencias, pensantes, razonados e irracionales que harán de sus espacios sitio de tertulia, de estudio, de teorías y de pájaros, de pensadores y vacuos, los que siempre están en primavera y los otoñales, los chiflados, los rechiflados, todos caben y esperan su turno de exposición o de réplica, o sólo de oyentes, o sólo de pájaro... Mientras, entre deambular por sus misterios y entre chiflados volados que intentan saber cuál es su puesto en el universo la vida será entendida por muchos más que como la búsqueda de su yo, como un camelo, ¡esto si que es de estar chiflados!
También se puede pensar que la sustancialidad de la vida es como un árbol sin raíces, como un tiempo límite, como un laberinto de vetos, como una carrera de obstáculos, ¡qué puntazo, una carrera de obstáculos! ...¡yo me revelo!, ¿qué pinta un tipo como yo en este evento?, vallas, charcos, fosos de tierra y entre medias, la incógnita de la vida pulula por sus espacios, ... ¿como resolver tanto misterio?, ¡si, si! , resolver que no es lo más importante sino que lo que es capital es ¡resolverlos!, si claro ¡resolverlos!, ¡para eso hay que estar chiflado!, entonces hace falta el cómo, ...¡toma claro!, y alguien tendrá que pensarlo, ...¿o no?, uno mismo, o cada cual o nadie, ...¡eso no puede ser!, ¡nadie! ...sería de necios, a lo mejor de sabios, o por qué no de chiflados descubiertos o de rechiflados, ...¡anda qué!, vaya forma de remediar enigmas y misterios, ...¡enredándolos!
...No me convencen los argumentos, pero si atino... ¡pues qué quieres que te diga!, ideas tengo y de estudio, que no soy pardo ni necio, así es que ¡allá voy!, dice el chiflado: -Los problemas de la vida, que en ella estamos todos los pardos, los necios, los listos, los tontos, los avispados, los curiosos, los inteligentes, los escondidos, los encontrados, los del norte, los del sur del este y el oeste, estos últimos son muy espabilados descubrieron hace tiempo que en la vida “la muerte tenía un precio”, con caballos, pistolas, taberna, buenos y malos, este es un dato importante por que si hay que luchar por la vida allí casi hay de todo, hasta ...desierto, montañas, cabaret y abrevaderos para los caballos....
Pero tratando de descubrir como solucionar los problemas de la vida y su existencia también se podría probar con métodos, ¡mira por donde! El método “Ogino”, o más filosófico el de Descartes, con discurso incluído ¿o era, “El Discurso del Método”?, ...O también, por qué no se podría optar por resolver los problemas con gracia, o con aire flamenco, o con fórmulas, ¡mira eso si cuaja! con fórmulas como el álgebra: la x es igual a la y, y la y ¿quien es?
...Buena idea puede ser resolverlos con cuento... ¡Hummm!, ¡nunca se me hubiera ocurrido, resolver los problemas de la vida con cuento!, pero ¿con qué cuento? con el de Pulgarcito, con el de Alí Babá, Dumbo, o ...con el de “maría sarmiento”...De todas formas con o sin cuento para resolverlos hay que conocerlos, y para conocerlos te los tienen que presentar primero:
-”Estos son los señores problemas”.
-”¡Oh, encantado de conocerlos, es todo un placer.”
¿Y si no te los presentan y por un casual se presentan solos?, entonces, habrá que intuir si son tímidos o abiertos. Si fueran tímidos habría que sonsacarlos para convencerlos de la intención de solucionarlos; si son abiertos, el camino será indicarles que el problema son ellos porque si son capaces de presentarse así como así, con frescura, sin medida, con descaro, será que la vida no se fía de sus condimentos. Pero claro si no nos convencen los métodos, ni el álgebra, ni los múltiples razonamientos y encima andamos chiflados elegir para resolverlos la gracia, por lo menos es un mecanismo de mucha cortesía porque una vez solucionado con éxito, queda muy bien: -Gracias, muchas gracias... O en singular: -gracia, mucha gracia...
De cualquier manera, pensándolo fríamente a lo mejor el acierto mayor para resolver los avatares y desencuentros de la vida hecha problemas, son las fórmulas, ¡si, si!, las fórmulas, o bien las mágicas que son la repera porque te crees que te lo han solucionado todo y como se basan en la ilusión te la meten doblada y no te enteras; o, las fórmulas uno, que te lo solucionan todo a toda velocidad y no te da tiempo ni a ver los problemas, osea como una anestesia pero sin sueño.
Así es que como solución final con acierto o sin él, chiflado o rechiflado, ¿para que tirar de cuentos ni historias, ni la historia del cuento?, ¡el álgebra es la solución, ¡menudo inventó!, ¡mira, coges una letra le pones precio, haces una fórmula y listo, el problema de los problemas de la vida, ya está resuelto!

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