Estar chiflado.

Estar chiflado.
Aquellos días, aquellos tiempos, aquello, era otra cosa; era o no era, no lo sé, era. Tampoco era necesario saber si eran horas, días, semanas, meses, años, ...eran; ... y qué más daba, si se sucedían de forma natural, detrás de unos, otros, en cadena, sin discontinuidad, con orden, sin empujones, sin ansias, sin adelantarse unos a otros, con exquisita prudencia y delicadeza, si era necesario se cedían el paso, si no, compartían sus tiempos de espera en la cadencia del turno, hablaban, tenían sus confidencias -secretas, claro-, los había con flow y sin él, todos, eso si, gozaban de buena cara, su expresión denotaba paz, ¡qué buena gente!, ...los días, es obvio.
Chiflado, que en tono coloquial no es estar “loco”, es, ...parecerlo. Alocado, chiflado, ...no, no es lo mismo, la conexión entre ellos no se sucede como el transcurso de aquellos días, esos, eran otros, nunca llegaron a saber si alocados o chiflados, eran algo, ...eran.
En la sucesión de aquellos, llamaba la atención la musicalidad de sus silencios, la cadencia de sus pausas, el tono de sus notas, todas ordenadas y prudentes en su duración, ...como ellos, de las semifusas, a las blancas y en ese orden: fusas, semicorcheas, corcheas, negras, blancas, redondas..., ellos pasaban así, paseaban así su quietud y su galantería, altivos, crecidos ante sí, joviales, sin tregua al desánimo, se sabían seguros y significantes, quizás mejor, significativos, sabedores de ser guardianes de secretos, causas y aconteceres de signos de toda índole y a buen recaudo la facultad de exhibirlos o callarlos.
...Chiflado, que no es lo mismo, estarlo, que parecerlo. ¡Gran estadio de la naturaleza humana...!, ¿parecerlo o estarlo?; ¿estarlo o parecerlo?. La verdad..., ¿qué es la verdad?, ¡la verdad!, ...¿la verdad sencilla, o la doble verdad?, esto mareó durante tiempo a Leibniz y a Descartes en discusión irresoluta sobre si había o no una doble verdad en sus dimensiones de teológica o divina y filosófica o humana.
...Aquellos días, no ocultaban su tendecia morbosa a ser irresolutos, caminar hacia el laberinto de la locura no era indicado, ni aconsejable, porque una cosa era estar chiflado y otra estudiar para estarlo, lo que podría parecer una locura; aunque si al final podría ser parecerlo, pues mejor, estarlo.

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