Chiflado con mochila y por equipaje la vida.

Descamisado, desaliñado el pelo, con aire de chiflado y añadido retardo entre lo que piensa y quiere pensar, tejiendo y destejiendo al tiempo la bufanda cerebral con la que suele abrigar las ideas que él considera más excéntricas y más originales de su universidad mental, en paso descompensado y aturdido, avanza por un camino de tierra que conduce de alguna parte, lugar de origen, a alguna otra, lugar de destino. Deambula entre baches y parches, el chiflado viajero, llevando como equipaje la vida y absorto en sus debates mentales mientras duda en su caminar dejándose conducir por unos pies movidos a su antojo y abandonados a su suerte. Mira el reloj, busca no sabe qué en su abigarrado bolsillo, no encuentra nada y nada saca, vuelve a introducir la mano, ¡un agujero!, será el mismo de la semana pasada, bosteza, ¡aunque algo más grande!, bueno, ¡mejor, más amplio es el rebosadero para lo sobrante! ...¡tantas cosas inútiles...!, ¡aunque a lo mejor son ideas, no cosas, dadas para darlas por inservibles! En este punto, alborota las más cercanas a la mano y las saca del bolsillo sin afianzar la intención entre ingenuo y convencido. Al caminar de su paso, una zarza de la orilla del río que bordea el camino le ofrece un ramillete de moras que sonriéndole con la gracia de su madurez granate le invita a cogerlas, él, alarga la mano y como acariciándolas las saluda para seguidamente disfrutarlas en su boca abundantemente humedecida, al tiempo, tira de iniciativa el sagaz chiflado como si intentara desasirse de la espinosa rama de la zarza y se pregunta someramente: ¿se podrían meter todas, absolutamente todas las horas de una vida en un día como si fueran las drupas de una mora?, acto seguido pone en orden las mandíbulas de su hambrienta inteligencia física, no concisa por desparramada para masticar alguna de sus peroratas mentales: ¿Cómo tendría que ser un día en toda su extensión para albergar el equipaje de una vida, todas sus horas y en él, ella?, ¿cómo habría que distribuir la carga y los enseres añadidos para equilibrar los espacios y los tiempos sin provocar descompensación en la armoniosidad vida y día, así como permanecen compensadas en textura hasta ser deleitadas las arracimadas drupas de una mora? ...En preocupante gesto, más zote que interesante, con sus dedos medios frotando en masaje circular las sienes y con pose de intelectual sobrado, reordena su cabeza entre las manos para sin desembarazarse de cuestiones frescas o menos añejas sumergirse en otra, extraída de la misma masa, no menos escabrosa por emanar, igualmente, de los laberintos pensantes del queso de gruyere que tiene, con más frecuencia que con menos, por cerebro. Sobeteando la “masa” extraída moldea una de las ideas huésped sobre qué o cómo habría que agudizar el ingenio para que pudiera empaquetarse una vida en un día. ...¡Esta si es cuestión de importancia!, se dice, ¡de condición pantanosa más bien, diría yo!, ¿encajar la vida y todo su equipaje en un día?, ¡eso sería embutir que no es lo mismo!, sólo la pretensión ya es sobradamente extensa para llenar la mochila, no digamos si además hay que acomodar sus condimentos sociales, egoísmos embozados para que resulten menos ásperos y perversos, sentimientos no controlados y otros pormenores desbocados de la sociedad, compendios de conductas humanas dispares y diversas en su pretensión y sus intenciones, bloques de contradicciones entre lo socialmente correcto y lo políticamente incorrecto, lotes de compactas sociologías de ética contenida y a veces disecada, fajos de filosofía que en apariencia se desliza por los suelos haciendo de alfombra de embaucadores y profetas del todo y de la nada, paquetes y paquetes de intenciones disfrazadas según el acto público a representar, cajas de individualidades frustradas, globos de alegrías sin consumar, frascos de irreverencias a la verdad ensayadas y malintencionadas, jícaras llenas del descaro y cínico pábulo a la hipocresía social y menos social instalada en la cúspide del bien y del mal, para que de esa forma pueda ejercer su hegemonía sin obstáculos y alardear de su prominencia sobre ambos extremos filosóficos...., ...muchas telas y poco paño para atrezzo de un espacio sin límite... ¡un día y toda una vida en él!
...¿Todo?, ¡todo, no cabe en un día!, ¡claro que no! habría que acomodarlo, sintetizarlo, uniformar sus texturas, condensar sus desvaríos y su razón, desnudar su existencia para que fuera real, y ni aún así sería posible ni siquiera en un día de los que la Tierra tardara veinticuatro por mil horas en hacer un giro completo con su figura y no invirtiendo en ello ni uno más ni uno menos de sus segundos, y ¡aún así!, insiste ¡sería imposible!, ¡...a todas luces imposible!, ...¡qué excentricidad!
...Aunque, pensándolo bien, ...podría ser, ¡si, podría ser! Por ejemplo, comprimiendo la vida en un formato standar, ...¡en formato zip!, ¡si!, pero no comprimiendo el día, porque me quedaría sin día, se dice el ignoto chiflado, se perdería en el formato y entonces: ¡adiós vida!, ¡adiós equipaje!, ¡adiós, ...día, ...adióssss!
...También podría ser acomodarla con su equipaje en un micro chip para que en habitáculo tan singular reparta el espacio a su antojo y haga de él su propio rincón con su intimidad, su privacidad, sus privilegios -esos que escasean, por amplitud, en las dependencias del escenario de la vida-, sus caprichos, sus incomodidades, y todo diseñado ¿por qué no? a modo de la placa base de un pc convencional, sólo que en pequeño, claro, ¡muy pequeño!, ¡es un micro chip!, con sus calles para pensar, ¡en pequeño, claro está! ...hay que entender que lo que se va a alojar con sus cachivaches incluidos, es un día con una vida dentro y sus secuaces.
...Mientras, paso a paso, desabrocha más su sudada camisa, carraspea, bosteza y sentado a horcajadas sobre el tranquillo de la puerta de una casa abandonada en el camino más allá del zarzal al que ha homenajeado deleitándose con sus moras, saca de la mochila de las reflexiones, la siguiente: -Pero si ya la vida de por si es extensa en todas sus dimensiones y complicada, no entendida en sus mil maneras de presentarse y en sus otras mil de comprender y comprenderse, informatizar sus entretelas sería desvirtuar su propia filosofía y entonces daría igual que fuera la mía o la tuya, ¡que perfectamente puede ser la tuya!, ¿por qué habría de ser la mía?, lo suyo sería una vida sencilla, ...¡la tuya!, insisto, porque una llena de recovecos existenciales, como la mía, podría desbordar el sistema y nos obligaría a la programación de una vida centinela, o mejor dicho, una copia de seguridad, y como seguridad en la vida hay más bien poca a juzgar porque nadie sabe lo que va a durar la suya, pues mayor motivo para salvaguardar la esencia del espacio y el tiempo en el micro chip existencial de su realidad.
...¡Una copia de seguridad! Problema sobre solución o viceversa, o simplificando, enigma sobre enigma... ¡Gran enigma!. Cuestión a resolver, la vida dimensionada entre micro chips y coordenadas espacio-temporales. Un día por mochila y en su interior una vida hecha equipaje, ...¡toda una vida, ...estaría contigo, tararea el chiflado, como dice la canción -bella canción donde las haya-, mientras sigue a lo suyo, ...más jugosas las moras que la vida, y mira por donde, aún no conozco persona alguna que haya renunciado a ser mochila de su vida ni a degustar una mora, aunque llegado a este extremo, con zarza o sin ella ¡podría meterse la vida en un sobre sorpresa! ¡anda!, ¿por qué no?, ...¿no cantaban, no sin criterio, que “la vida es una tómbola...”?, pues también podría probarse a apretarla en un boleto con o sin premio. ¡Mira!, ¿y por qué no hacerla huésped de una copla, a lo mejor así lo concibió Jorge Manrique, y si no ¿por qué las coplas a su padre?, ...¡qué necio, chifli, y que bruto !, ¡esas coplas fueron a la muerte, no a la vida y su equipaje, ...¿ah, no?, ¡yo...creía...!, bueno, de todas formas ahí había esencia y mensaje para las cuestiones de la vida, ...privacidad, a lo mejor poca, tampoco la tenemos los demás; intimidades, las justas, pero ¡amigo mío!, ¡mucha enjundia en la disposición de los sentimientos en los versos y no menos filosófico que práctico!
...En andar cansino van ya, al igual que él, el camino de origen y destino y acunados en su propio polvo intentan adentrarse en la fonda de las sensaciones de la vida. ...Huele a pan recién hecho, los balcones y ventanas de las casas abren con despaciosidad sus ojos, la calle se despereza, el reloj hace tiempo puso su corazón en marcha y sus latidos marcan el compás del hacer y deshacer de las gentes. Todo transcurre con el común denominador de los gestos más comunes, las costumbres más repetidas, la habitual familiaridad del vecindario, ademanes de saludo, sonrisas cómplices, expresiones hechas: “¡luego nos vemos!”, ...de pronto se considera integrado en el decorado existencial y siente una fuerte necesidad de palpar el ambiente, se despoja de sutilezas, limpia el zaguán de su mente de obstáculos filosófico-temporales y abre su sentido común en afán de comprender el alcance de las vicisitudes cotidianas de quienes harán del tiempo un problema o un problema de su tiempo. Y, ...echándose en los brazos de la loca fantasía de la vida deja atrás las reflexiones, los enigmas, la mochila, el cansancio de viajero, la zarza y sus moras, el día y la vida con sus coordenadas, cachivaches y secuaces, ya no piensa en si un día como una vida o una vida como un día, todo queda al albedrío de la hospitalidad de la Tierra, ella dispondrá, si para el viaje sobra mochila o falta vida para un día.

Comentarios

Entradas populares